La Muntanyeta dels Sants: El Faro de los Arrozales y el Último Refugio del Meseguer
Si te gusta el senderismo por la Comunidad Valenciana, seguro que conoces la Muntanyeta dels Sants en la población de Sueca. Es un pequeño «islote» de piedra caliza que emerge desafiante en mitad de la inmensa llanura del Parque Natural de la Albufera. Pero, más allá de ser un mirador privilegiado, este rincón es el último refugio de una figura etnográfica casi olvidada.
Un hallazgo inesperado en las alturas
Todo empezó un día de primavera. Caminando entre los arrozales llegamos casi por casualidad. Subimos los 189 escalones de la Muntanyeta con ánimo de disfrutar de las vistas y, al llegar arriba, casi sin aliento, encontramos la ermita abierta.
La construcción data del siglo XVI y fue llamada Los Santos de Piedra. Es pequeña pero acogedora y muy bien conservada. Llama poderosamente la atención el suelo de la sacristía, que aún conserva sus azulejos originales. Sin embargo, la verdadera sorpresa está integrada en el conjunto: una vivienda especial, perfectamente rehabilitada. Un ejemplo fascinante de arquitectura funcional y de subsistencia.
El testimonio real
La figura del Meseguer: El guardián del «Mar de Arroz»
Entrar en esa vivienda es comprender qué significaba vivir «en guardia» permanentemente. Se trata de la casa del Meseguer (en valenciano mesequer, del árabe masāq).
El Meseguer era el guarda rural de los campos, nombrado por el ayuntamiento o la comunidad de regantes. Su misión era vigilar los arrozales y las huertas día y noche, especialmente cuando el grano empezaba a granar. Su silueta al amanecer, armada con una escopeta (más disuasoria que otra cosa), un zurrón y un bastón, era sinónimo de seguridad para los agricultores.
Funciones y autoridad del oficio:
- Control hídrico: Vigilaba el uso del agua en acequias y Tancats, asegurándose de que nadie manipulara las compuertas a deshoras.
- Protección de la cosecha: Daba la voz de alarma ante plagas de garzas, ratas del marjal o la temida «nube negra» de granizo.
- Voz de mando: Era una autoridad cuya palabra tenía peso ante el Tribunal de las Aguas o el juez de paz.
Curiosidad lingüística: Aunque el oficio desapareció a mediados del siglo XX, su dureza y soledad perviven en el refranero valenciano: «Estar més a soles que un meseguer» o «Tindre més fam que un meseguer».
La evocación del oficio
El mirador y el espacio de socialización
Frente a la casa se encuentra un magnífico mirador con una fuente monumental, bancos de trencadís y barandillas. En los días de calor, este porche servía como centro logístico y social:
- Consulta meteorológica: Los agricultores subían para preguntar por el viento o las nubes.
- Intercambio de información: «¿Ha entrado el agua en tal acequia?» o «¿Se han visto flamencos en la zona sur?».
- Descanso: Un refugio necesario en las largas jornadas bajo el sol del marjal.
El Entorno y el Mirador
Abdón y Senén: La protección divina contra «La Piedra»
No es casualidad que la ermita esté dedicada a los Santos de la Piedra. Fe y vigilancia iban de la mano: mientras los labradores rezaban, el Meseguer actuaba.
Abdón y Senén eran dos príncipes persas del siglo III d.C., martirizados en Roma. En la Ribera, se convirtieron en los «abogados contra el granizo» (la piedra que cae del cielo). Aún hoy, los agricultores de Sueca mantienen el dicho:
«Sants de la Pedra, guardem-nos de la pedra».
Cada 30 de julio, los labradores suben a bendecir las espigas, manteniendo viva una tradición que une la devoción con la esperanza de una buena siega.
Consejos para tu visita: Una atalaya a 27 metros de altura
Para un senderista, subir a la Muntanyeta es un paseo agradable, pero para disfrutarlo de verdad, te recomendamos:
- Mira más allá de la foto: Detente antes de disparar tu cámara. Recuerda que bajo tus pies hay siglos de vigilancia humana.
- Escucha la campana: Si la ves, piensa que no solo llamaba a misa; era la sirena de emergencia que marcaba el pulso de la supervivencia.
- Visita en septiembre: Coincidiendo con la siega, el color dorado de los campos te hará entender por qué era vital tener un vigilante en las alturas.
¿Conocías la historia de estos guardianes o pensabas que la ermita era solo un lugar de culto? Nos encantaría saber si este rincón de la Albufera te ha cautivado tanto como a nosotros.
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