El balcón secreto de La Safor
Xeresa es un pequeño pueblo de la Safor, en Valencia, situado justo en su límite y a tan solo 45 min de la capital. Tiene a su espalda la mole del Mondúber (840m) y a sus pies el marjal de la Albufera. Es como una puerta entre el mar y la montaña.
En este artículo te vamos a describir una ruta de senderismo que nos encantó: una circular de 3 horas que te lleva desde la ermita de la Trinidad hasta al corazón del Mondúber (Mirador del Pla de la Bella) sin perder de vista l’Albufera. ¿Te lo vas a perder?
📍 El punto de partida
Empiezas donde Xeresa lava sus recuerdos: en el antiguo lavadero junto a la Ermita de la Santísima Trinidad. Es imposible no tocar el agua que aún corre por la piedra. Desde aquí tienes una foto perfecta: la ermita blanca (el corazón de piedra), el lavadero con agua corriendo, y la mole del Mondúber detrás. Postal 100% La Safor.
Se cree que la ermita es del s. XVIII, aunque ha tenido mil reformas. Es un sitio que el pueblo sigue usando para casarse, bautizar y despedir a los suyos. La gente del pueblo la mantiene viva con sus manos y sus donativos.
🥾 Los tramos de la ruta
💧 Primer tramo: El agua huele a bosque
Sales por el camino que busca la Font del Mondúber. En 10 minutos dejas atrás las últimas casas donde se encuentra el Molí y su Font a pocos metros. Es uno de los manantiales que sobreviven en este término. El agua era recogida por el antiguo molino de cereales que hoy es propiedad privada.
En este punto, el asfalto se vuelve senda. El camino es un ascenso amable, de los que te dejan hablar. El olor cambia a pino, romero y tierra roja. A tu izquierda, entre las cañas se adivinan barrancos que en invierno bajan con agua al marjal. A tu derecha, bancales de naranjos que miran al mar. Seguro que disfrutarás con el entorno.
Parada obligatoria: Antes de llegar a la “Font del Mondúber” nos desviamos hacia la derecha. Es buen sitio para el primer trago de agua y para girar la cabeza: desde aquí ya ves toda la llanura de l’Albufera hasta Valencia.
🌊 Segundo tramo: El Pla de la Bella te regala el Mediterráneo
La senda se empina un poco buscando el Pla de la Bella. El nombre no miente. Es una llanura colgada, un balcón natural a 500 m de altura donde la roca caliza, el viento de mar y siglos de sol han montado un jardín botánico salvaje.
De golpe se abre el mundo: abajo Xeresa, Xeraco y Gandía como maquetas. Enfrente, el Montgó y, si el día está limpio, hasta la isla de Ibiza. A tu espalda, las antenas del Mondúber te vigilan. Aquí el viento huele distinto. Huele a sal, a tomillo y a libertad. Es el sitio perfecto para el bocadillo. Siéntate en la roca, respira profundo y escucha. Solo romperán el silencio los pájaros o el chillido de alguna otra ave.
📜 Tercer tramo: La Senda del Senilleres y el descenso con historia
Dejas el Pla siguiendo por otra senda. Es el antiguo camino de herradura que unía Xeresa con Barx y la Valldigna por arriba. Pisas historia. La senda crestea primero y luego empieza a bajar en zigzag. El bosque te abraza otra vez. Pinos, carrascas y, en otoño, madroños rojos que te piden que alargues la mano.
El desnivel es cómodo y las vistas no te abandonan: siempre tienes el mar a un lado y el Mondúber al otro, como dos guardianes. En 40 minutos de bajada, sin darte cuenta, vuelves a oír agua. Es la acequia que alimenta el lavadero. Has cerrado el círculo.
🏁 Vuelves a la Ermita de la Trinidad
Terminas donde empezaste, pero no eres el mismo. En 9 km has pasado del nivel del mar a sentir el corazón de La Safor. Has pisado camino de pastores y has comido con vistas a l’Albufera desde arriba.
📋 Ficha para no perderte
- Inicio/fin: Ermita de la Santísima Trinidad, junto al lavadero de Xeresa.
- Distancia: 9 km circular.
- Desnivel: +387m.
- Tiempo: 3h – 6h (con paradas largas).
- Dificultad: La subida al Pla de la Bella pica, pero la hace cualquiera con calzado bueno.
- Mejor época: Octubre a mayo. En verano solo si madrugas mucho, aquí pega fuerte.
- Imprescindible: Agua, gorra y móvil con batería. Las vistas al mar te van a obligar a tomar 100 fotos.
🌱 La flora: El jardín de roca que mira a l’Albufera
- Romero (Salvia rosmarinus): El que más huele. Si pasas la mano y te la llevas a la nariz, ya no se te olvida el Pla de la Bella.
- Tomillo (Thymus vulgaris): Písalo sin querer y todo el camino olerá a paella. El de aquí es de los más puros por la altura y la cal.
- Aliaga (Ulex parviflorus): La pincha. Bonita en febrero-marzo con su flor amarilla, es la defensa del monte.
- Brezo (Erica multiflora): Tiñe el monte de rosa en otoño-invierno.
🌲 Los árboles supervivientes
- Pino carrasco: Retorcidos por el viento, con formas casi de bonsái.
- Carrasca: Reliquias de cuando todo esto era carrascal. Su bellota alimenta a jabalíes.
- Enebro y sabina: Arbustos de hoja pinchuda que huelen a ginebra.
💎 Las joyas: Endemismos y rarezas
- Salvia de Mariola (Salvia blancoana ssp. Mariolensis): Solo vive en las montañas de La Safor y La Marina. Protegida.
- Té de roca (Jasonia glutinosa): Huele a manzanilla y limón. Pegada a las fisuras de roca.
- Corona de rey (Saxifraga longifolia): Lanza una vara de flores blancas tras años de espera… y luego muere.
- Orquídeas silvestres: Como la Ophrys speculum (orquídea abeja), que imita a un insecto.
🗓️ El cambio de color según la estación
- Febrero-Marzo: Amarillo de aliaga y blanco-rosa de almendros.
- Abril-Mayo: Explosión de morados, rosas y blancos. La mejor época para fotos.
- Verano: Dominan los grises y verdes duros.
- Octubre-Noviembre: Vuelve el rosa del brezo y maduran los madroños.
🎈 Curiosidades
En Xeresa se celebra la Fiesta de la Santísima Trinidad (lunes de Pentecostés). Todo el pueblo sube en romería a la Ermita. Hay misa de campaña, bendición de los campos y reparto de pan bendecido. Es el día grande que marca el calendario: significa que ya ha pasado la siega del arroz en el marjal y que empieza el verano en la montaña.
Conclusión: La próxima vez que pases por Xeresa, no tires recto. Toca el agua del lavadero, mira hacia arriba y, si te gusta la montaña, llega al Pla de la Bella. Recuerda: puedes mirar, oler y tocar… pero no arrancar. El espectáculo está a la altura de tus botas.











