En España, estos últimos meses el corazón se nos ha encogido mirases a donde mirases. Al este, El Parque Natural de la Sierra de Espadán, concretamente en Castellón. Alcornoques centenarios, castaños, fuentes de agua fría y senderos que olían a romero. El paisaje donde en otoño se pintaba de colores ocres, rojos y marrones y desde donde muchas veces pudimos ver el Mediterráneo cuando subíamos a cualquiera de sus cimas.
Al centro, la Sierra de Gredos, en Ávila. Gargantas de agua helada, prados de alta montaña, pinares y piedra. El sitio donde la Laguna Grande te sorprendía por su belleza y el silencio pesaba.
Dos sierras que hemos pateado con la mochila. Dos casas de multitud de fauna y flora. Dos maravillas de la naturaleza donde Vivian animales como jabalíes, zorzales, águilas y tejones ardillas, ciervos. Dos sitios que han salido en las noticias últimamente por estar llenos de humo.
Y duele. Porque cuando el monte arde no se queman solo árboles, los pequeños pueblos, los medios de vida de los que tienen su trabajo. En esos lugares se quema vidas, se quema memoria, se queman décadas, se queman el sitio al que íbamos cada primavera para ver cómo cambiaba.
¿Y ahora qué podemos hacer?
La rabia y la tristeza son normales. Pero después toca actuar. Muchos de nosotros no podemos apagar el fuego con las manos. Pero sí podemos evitar el siguiente. Podemos concienciar para que el monte se cuide.
1. Ahora: prudencia máxima.
Con 40° y viento no hay ruta que merezca la pena. Ni fuego, ni hornillos, ni colillas, ni cristales. En Espadán con el poniente y en Gredos con la solana una chispa lo arrasa todo. Esto no se nos puede olvidar a los que practicamos el senderismo.
2. Después: ayudar de verdad.
Cuando se apaga, el monte necesitará tiempo y manos.
- No entres a las zonas quemadas los primeros meses. Es peligroso y entorpece el trabajo. Hay que dejar que se recupere la tierra.
- Apoya a los pueblos. Ir a comer a Eslida, Artana, Aín o Villamalur en Espadán. Dormir en Arenas de San Pedro, Candeleda o El Barco en Gredos. Comprar miel, aceite y artesanía local el año que viene. Que el monte no se vacíe de gente.
- Voluntariado de reforestación: En otoño-invierno asociaciones como “Sociedad de Amigos de la Sierra de Espadán”, “Gredos Paraiso Natural” seguro organizarán actuaciones. Apúntate. Plantar un alcornoque en Espadán o un pino silvestre en Gredos es un acto de fe.
3. Siempre: cuidar como en casa.
Cuando camines, quédate en los senderos. Llévate tu basura. Respeta la fauna. No arranques plantas. Enseña esto a los que vienen detrás. El 90% de los incendios son por causas humanas. El otro 10% también lo paramos nosotros avisando.
El monte nos enseña, aunque duela.
Nos enseña que después del fuego viene el rebrote. Que un alcornoque quemado vuelve a sacar hojas. Rebrota de cepa. Que en Gredos entre la piedra negra vuelve a salir piorno. Espadán ya tuvo llamas en 2022 y ahora estaba rebrotando. Gredos también ha pasado por otros fuegos y los prados vuelven. El pino necesita el fuego para abrir la piña. El monte no se rinde. Y nosotros tampoco. Les costará 20 o 30 años volver a ser los de antes. Pero volverán. Y nosotros tenemos que estar ahí para no ponerles zancadillas. Para ayudar a prevenir y que esto vuelva a ocurrir.
Hoy toca estar tristes. Mañana toca cuidar.
Porque el senderismo no es solo hacer kilómetros. Es querer un sitio y demostrarlo cuando peor lo pasa. Es conservar los lugares naturales hoy para que otros puedan disfrutarlos mañana.
Gracias a todos los que están en primera línea como los bomberos, BRIF, agentes forestales, voluntarios y vecinos que lo han dado todo. Gracias a todos los que están ayudando de distintas formas, aunque sea a distancia. Gracias por acompañarnos en el sufrimiento en estos momentos.
Los incendios hoy han golpeado la Sierra de Espadán y Gredos. Parte del monte que caminamos ha ardido. Los senderistas podemos ayudar con prudencia, apoyo a pueblos y reforestación. Así que caminemos diferente. Espadán y Gredos nos necesitan. Porque senderismo también es también cuidar.




