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La Bastida de les Alcusses

Un viaje al corazón de la cultura íbera

por vvs_admin
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Estatuilla del gerrero de moixente

En las entrañas de la Comunidad Valenciana, donde la Sierra Grossa se eleva hacia el cielo, se encuentra un enclave histórico de inestimable valor: La Bastida de les Alcusses. Un poblado íbero del siglo IV a.C. que nos transporta a un pasado vibrante, a una época de esplendor y comercio, de guerreros y artesanos.

Está situado en el término de Mogente. ( Provincia de Valencia, España) en la cumbre de un cerro alargado y aislado, a 741 m sobre el nivel del mar. Se accede por la carretera CV-652 Mogente-Fontanares, con acceso señalizado en el km 10,5. Se puede subir en vehículo hasta el aparcamiento del poblado.

Un poblado singular con un legado intacto

Descubierto en 1909 por Luis Tortosa, este yacimiento arqueológico nos revela los secretos de la antigua Contestania, un territorio que abarcaba Alicante, parte de Albacete, Valencia y Murcia. Su ubicación estratégica, en lo alto de un cerro a más de 700 metros de altitud, lo convertía en un punto clave para el control del Pla de les Alcusses, un paso natural que unía la meseta con la costa.

Un centro neurálgico de la economía íbera

La Bastida de les Alcusses no solo era un hogar, sino también un hervidero de actividad económica. Materias primas y productos artesanales se intercambiaban aquí por preciados objetos griegos y fenicios. Su prosperidad, sin embargo, tuvo un final abrupto. Un feroz ataque, tal vez perpetrado por un pueblo vecino, arrasó el poblado, reduciéndolo a cenizas.

Un tesoro arqueológico de incalculable valor

Las excavaciones, iniciadas en 1928, han sacado a la luz más de 250 estructuras, incluyendo casas, talleres y espacios públicos. Entre los hallazgos más destacados se encuentra el Guerrero de Moixent, una estatua de bronce de un guerrero íbero, símbolo de la maestría artística de esta civilización. Se dice que esta estatua fue encontrada en perfecto estado, a pesar de haber estado enterrada durante siglos.

Un urbanismo ingenioso y una vida cotidiana vibrante

Las calles empedradas dividían el poblado en manzanas regulares, donde se alineaban casas adosadas. Un sistema de canalización de aguas y calles empedradas evidencian un alto grado de desarrollo y organización social. La vida cotidiana en La Bastida de les Alcusses era un mosaico de actividades: comercio, artesanía, agricultura, ritos religiosos y vida familiar. Se cree que los habitantes del poblado tenían una dieta rica y variada, que incluía carne, pescado, cereales, legumbres y frutas.

Un sistema defensivo imponente

Rodeando el poblado, una muralla de más de 4 metros de altura, con torres de vigilancia y cuatro puertas de acceso, protegía a sus habitantes de ataques enemigos. Esta muralla era un símbolo de poder y seguridad, una línea divisoria entre el mundo conocido y el incierto más allá. Un dato curioso es que la muralla se construyó con una técnica conocida como tapial, que consiste en apisonar tierra húmeda dentro de moldes de madera.

Un viaje al pasado a través de la necrópolis

Fuera del recinto amurallado, la necrópolis de la Bastida de les Alcusses nos revela las creencias y prácticas funerarias de los íberos. Tumbas de inhumación, cistas y urnas funerarias albergan ajuares que nos hablan de su cosmovisión y su relación con la muerte. Los ajuares encontrados en las tumbas incluyen cerámica, joyas, armas y herramientas, lo que nos da pistas sobre la posición social y la riqueza de los difuntos.

Un museo al aire libre y un complemento perfecto

La propia Bastida de les Alcusses funciona como un museo al aire libre, donde podemos recorrer sus calles, observar las casas y murallas, e imaginar cómo era la vida cotidiana de sus habitantes. Este museo singular se complementa a la perfección con el Museo de Prehistoria de Valencia, donde se exponen los objetos encontrados en las excavaciones.

Más que un yacimiento: un entorno natural de ensueño

La Bastida de les Alcusses no solo nos transporta al pasado, sino que también nos envuelve en un entorno natural de gran belleza. Desde lo alto del poblado se pueden disfrutar de unas vistas panorámicas impresionantes de la comarca de la Costera, con sus campos de olivos, viñedos y montañas mediterráneas. Se dice que en un día claro, incluso se puede ver el mar Mediterráneo a lo lejos.

Un lugar para todos: historia, naturaleza y actividades

La Bastida de les Alcusses es un lugar ideal para visitar en familia, con amigos o en solitario. Ofrece diferentes opciones para todos los públicos: visitas guiadas, talleres didácticos, rutas de senderismo y actividades para los más pequeños.

**Un Bien de Interés Cultural para las generaciones futuras

Horarios de visitashttps://www.moixent.es/es/pagina/horarios

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