El Parque Nacional de Aigüestortes en los Pirineos catalanes es un tesoro de flora. Su gran variedad se debe a la altitud variable, los diferentes tipos de suelo y su ubicación única.
Las plantas de alta montaña han desarrollado adaptaciones especiales, como las almohadilladas (pegadas al suelo) o las cespitosas (con rebrote desde la base), para sobrevivir al clima extremo.
La vegetación se distribuye en cuatro zonas:
Montano: bosques de hayas y robles.
Subalpino: bosques de pino negro y abeto.
Alpino: prados sin árboles y flores de montaña.
Nival: escasa vegetación en las cimas más altas.
El parque alberga tanto plantas medicinales y comestibles como otras extremadamente tóxicas, como el acónito o la digital, por lo que es vital identificarlas correctamente.