El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, dominado por el macizo de Monte Perdido, ofrece un paisaje espectacular con cuatro valles: Ordesa, Añisclo, Escuain y Pineta. El parque cuenta con diversos ecosistemas, desde bosques y pastizales hasta zonas áridas y glaciales. Destacan el valle de Ordesa, con sus bosques y cascadas como la Cola de Caballo, y el Cañón de Añisclo, esculpido por el río Bellos. La fauna incluye buitres, águilas y rebecos, mientras que la flora presenta más de 1500 especies, como la madreselva pirenaica y el pino silvestre. Los pueblos del Sobrarbe, con su arquitectura tradicional, añaden un encanto único al paisaje pirenaico.
La Dehesa del Saler, en el Parque Natural de la Albufera, es un ecosistema mediterráneo único con más de 800 especies de plantas. Este espacio alberga playas, dunas, malladas y un bosque, donde coexisten pinos carrascos, lianas y enredaderas. Las dunas más cercanas al mar acogen especies adaptadas a la salinidad y los vientos, como la siempreviva y la azucena marina. En las malladas, que pueden estar encharcadas, crece vegetación halófila como el lirio azul y la salicornia. El bosque dunar ofrece un refugio de sombra y biodiversidad, con especies como el pino carrasco y la zarzaparrilla.
Esta ruta de senderismo, de 10 km y un desnivel positivo de 200 m, comienza en el Monasterio de Simat de la Valldigna. A lo largo del recorrido se pasa por la Ermita de Santa Ana, antigua mezquita de la Xara, para luego continuar entre naranjos hasta el castillo de Marinyen, en una colina de Benifaió de la Valldigna. Tras disfrutar de las vistas y explorar los restos musulmanes y cristianos del castillo, el sendero regresa a Simat para visitar el Real Monasterio, uno de los tesoros mejor conservados de la Comunidad Valenciana.
La caminata por el Cabo Prim en la Costa Blanca, cerca de Jávea, ofrece impresionantes vistas de la costa Mediterránea. Partiendo de la Cala Blanca, se puede llegar al Mirador de la Cruz del Portitxol, desde donde se pueden tomar los senderos locales SL-CV 97 hacia la Cala Barraca y SL-CV 98 hacia el Cabo Prim. Ambos senderos brindan vistas espectaculares de los acantilados y la costa, y la zona cuenta con una micro reserva natural con plantas singulares. La ruta desde Cala Blanca es de 9 km con 315 m de desnivel, mientras que desde la Cruz del Portitxol es de menos de 5 km con 224 m de desnivel.
El poema evoca la esencia de Aínsa, destacando la pérdida de oficios tradicionales como el de herrero y cantero. Refleja cómo, a pesar de la modernidad, los artesanos locales continúan siendo guardianes de la rica herencia cultural del pueblo, invitándonos a apoyar y preservar estas antiguas tradiciones
La ruta de los Miradores de Revilla ofrece un recorrido sencillo y agradable que permite disfrutar de impresionantes vistas de las Gargantas de Escuaín y el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. El sendero, que comienza en los alrededores del pueblo de Revilla, incluye miradores con panorámicas destacadas, como el de San Lorien y los miradores de Angonés. Además, brinda la oportunidad de observar la rara mariposa hormiguera de lunares, descubierta en la zona en 1988. La ruta también permite realizar un itinerario circular que proporciona vistas del cañón del río Yaga, la Peña Montañesa y el Castillo Mayor.
Usana es un encantador pueblo del Pirineo Aragonés, a 620 metros de altitud y cerca de Ainsa, conocido por sus callizos y la ermita de Santa Águeda. Ofrece vistas impresionantes del Mediano y un entorno idílico con casas de piedra y jardines. Durante el solsticio de verano, un rayo de sol atraviesa el callizo, revelando su magia. Además, cerca de Usana se encuentra el bosque del Banaston, una ruta corta y ciclable dentro del centro BTT Zona Zero de Ainsa.
La ruta de senderismo que comienza en el Parking del embarcadero de Cofrentes y se dirige al Castillo de Chirel, en Cortes de Pallás, Valencia, abarca 11 km con espectaculares vistas durante el ascenso y desde el castillo. Este castillo del siglo XIV-XV, de origen musulmán y con influencias góticas, destaca por su ubicación sobre el río Júcar y sus panorámicas vistas. La ruta, que incluye un recorrido técnico fácil pero largo, es ideal para quienes aman los castillos y buscan combinar senderismo con historia.